Llegue a Finlandia, a un pueblo llamado Kärsämäki, en Julio del 2017. Solo bajarme del autobús, después de unas 7 horas de viaje desde la capital (Helsinki), pude observar que el lugar no tenia nada que ver con una gran ciudad, había más árboles que edificios. Pero eso, al principio, me gusto, porque me encanta la naturaleza y los sitios tranquilos, así que no le di mucha importancia.

Llegue en verano y hacia sol. Aunque eran las 7 de la mañana y hacia un frio importante. Pensé, “si ahora hace este frio, en invierno no sobreviviré jajaja”

Teníamos el alojamiento totalmente gratuito, una casa muy grande a unos 15 minutos andando del pueblo, sin vecinos y al lado de un rio, un lugar bonito y tranquilo.

Aparte, nos daban unos 300 euros al mes para comida. No era mucho teniendo en cuenta que Finlandia tiene un nivel de vida alto (económicamente hablando) pero bueno, nos daba para sobrevivir. Hablo en plural porque, este voluntariado, lo realicé con otro compañero español que lo conocí en el mismo voluntariado.

Mi hogar en Finlandia

Mi hogar en Finlandia

 

El voluntariado consistía dar soporte a una organización/proyecto sin ánimo de lucro del pueblo, que se dedicaba a dar apoyo diferente tipo de artistas (músicos, fotógrafos, pintores, escritores…) que iban llegando a ese lugar, y colaborar de alguna manera con el proyecto y el pueblo. Y también brindaban servicios culturales y eventos al pueblo. Y la casa servía como lugar de residencia para los voluntarios y los artistas

Nuestras funciones como voluntarios, a día de hoy sigo sin tenerlas muy claras jajaja, pero básicamente eran ayudar y colaborar en todo lo que pudiéramos en eventos y actos comunitarios del pueblo. Gestionar las redes sociales de la organización, algunas tareas administrativas, mantener la casa limpia y poco más. A, y 2 días por semana teníamos clases de finlandés, aunque es un idioma muy complicado. Pero algunas palabras básicas si pudimos aprender.

Y nuestro horario como voluntarios era de lunes a viernes de 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde más o menos, y teníamos 2 días libres e vacaciones al mes.

Bueno también hubo unos meses que trabajamos en un centro de discapacitados del pueblo.

En general, y siendo sincero, no teníamos muchas tareas que realizar. Lo mejor que hicimos fue, pintar un mural en el centro de discapacitados y hacerles un video para promocionar el centro y que pudieran optar a alguna subvención.

 

El mural para el centro de discapacitados

El mural para el centro de discapacitados

 

Yo siempre que podía, me iba de viaje, tanto por dentro del país (me recorrí toda Finlandia), como por algún país de alrededor como por ejemplo Suecia y Estonia.
Aparte de que me encanta viajar, también lo hacia porque tenia que salir de ese pueblo de vez en cuando, para no ahogarme en el y os voy a poner en situación.

Los 3 primeros meses, se me pasaron bastante rápidos. Como era verano, organizaban bastantes eventos en el pueblo en los cuales ayudábamos, habia la galería de arte abierta en la cual a veces nos tocaba estar allí. Como hacia buen clima, también aprovechaba para explorar esos increíbles bosques en mi querida bicicleta antigua.

Pero no todo lo que reluce es Oro

El pueblo donde estaba era muy, pero que muy, pequeño. Un par de supermercados, muchas gasolineras porque era un sitio de paso, un solo bar, una escuela de niños pequeños (hasta los 16 más o menos)… y la mayoría de gente del pueblo eran o niños o gente mayor, asi que tampoco podíamos relacionarnos mucho con nadie.

El pueblo más cercano estaba a unos 20 minutos en coche, y la ciudad con universidad y ambiente juvenil más cercana, estaba a unas 2 horas en bus, asi que imagínate el panorama.
No es que el sitio no fuera bonito, porque habia naturaleza por todas partes, lo que pasa es que, para un chico joven de 26 años con mucha energía y ganas de conocer gente y lugares, no era un lugar para vivir durante 1 año.

A toda esta situación, se le añadió que la coordinadora que teníamos en el proyecto, que venia cada día a casa porque tenia el despacho allí, era una chica bastante arrogante, y nos trataba como si fuéramos sus trabajadores (no es lo mismo voluntario que trabajador) e incluso a veces nos sentíamos como sus sirvientes.
Para que me entendáis, si no teníamos nada que hacer, porque a veces no teníamos nada que hacer la verdad, en vez de dejarnos tiempo libre  para disfrutar de la experiencia nos hacia limpiar la casa, por ejemplo. O cuando venia gente a la casa a hacer reuniones, teníamos que prepárales nosotros él té y el café.
Son cosas que, pueden no sonar despectivas pero que, con la actitud y forma con la que lo vivíamos y sentíamos nosotros, poco a poco nos iban desgastando.

Y, ya para rematar la situación, el clima en Finlandia es bastante duro hasta el punto que puede afectarte mentalmente o emocionalmente. En verano casi todo el día hay sol y luz solar, pero el verano es muy cortito allí y en el resto del año, apenas ves el sol (yo estuve como 2-3 meses sin ver el sol). Se hace oscuro muy temprano, por eso la gente se toma la vitamina D, es decir, la vitamina que nos proporciona el sol de manera natural, en pastillas o líquido.

Los hermosos bosques de Finlandia

Los hermosos bosques de Finlandia

 

Sabiendo esto, y yo después de vivirlo en primera persona, entiendes que Finlandia tenga uno de los mayores índices de felicidad del mundo, pero contradictoriamente también uno de los índices de suicidios más altos del mundo.
Y también entiendes que, por ejemplo, el alcohol, se venda en unas tiendas especializadas, para controlar el alcoholismo.
*solo como anécdota*

Bueno pues con todo esto encima, en octubre podríamos decir que, no creo que podría llamarlo depresión, pero si tuve una muy fuerte bajada de ánimos. No tenia ganas de hacer nada y notaba que la situación y el entorno me estaba asfixiando.
Hubo varias cosas que me ayudaron a generar buena energía y seguir.

  1. aprender a gestionar mis emociones, autoconociéndome como persona.
  2. la visita de mi hermana allí a Finlandia.
  3. la visita a mi casa en noviembre.
  4. el contacto con la naturaleza

 

Llego diciembre y llegaron los primeros artistas después de 6 meses de estar solos en la casa.
Tengo que decir que, aunque, con mi compañero español nos lleváramos bien y habia buena relación, si que en muchas ocasiones me sentí un poco solo porque el se pasaba el día jugando al ordenador. Pero bueno, no puedes esperar que alguien sea como tu quieras que sea y de la soledad se aprenden muchas cosas ;).

Diciembre lo podría resumir en «El viaje a Laponia». Pasando mi cumpleaños en Santa Claus Village 🙂
Las navidades, celebradas en buena compañía con diferentes artistas y gente local y con buena comida como debe ser en Navidad.
Y por fin de año me fui a una ciudad del sur con unas chicas que también estaban realizando un voluntariado en Finlandia y la verdad que lo pasamos genial.
En diciembre me sentí feliz la verdad.

A todo esto, tengo que decir que, ya habia llegado la nieve (mucha nieve) y empezaba a llegar el frio de verdad.
Eso si, los magníficos paisajes nevados que pude contemplar, eso sí que no tiene precio.

 

Cuando el paisaje era cubierto de nieve

Cuando el paisaje era cubierto de nieve

 

Y en enero, y después de hablar conmigo mismo, decidí que este sería el ultimo mes y que daría por terminada esta etapa de mi vida habiendo cumplido 8 de los 12 meses que “en teoría” me tocaban hacer.

Lo siento pero mi felicidad es lo primero.

Lo que más me gusto de Finlandia fue su salvaje naturaleza y lo que más me impacto de Finlandia fue su clima.

Aunque hayas leído un artículo bastante dramático jajaja, en la balanza de lo positivo vs negativo, claramente gano lo positivo.
Viví muchas experiencias nuevas. Vi lugares y paisajes increíbles. Conocí muchisimas personas. Conocí personas locales que me cuidaron y me apoyaron siempre. Conocí la cultura finlandesa. Me conocí un poquito mejor a mi mismo. Viaje. Hice cosas por primera vez. Aprendí muchas cosas nuevas. Viví cosas únicas…

Fue una experiencia personal muy enriquecedora que sin duda volvería a repetirla, eso si, de otra manera. Aunque creo que todo lo que vivimos nos deja un huella dentro que al final, el resultado es la persona que somo hoy en día, aprendiendo de lo malo para ser una mejor persona.

Por último, si estas pensando en realizar un voluntariado, por supuesto que te animo a ello ya que será magnifica experiencia para ti a nivel personal. De eso estoy seguro. Lo único que te recomiendo es que te informes muy bien antes, tanto del lugar como de en qué consistirá el proyecto o tus funciones y simplemente disfrutes con ello.

Quiero agradecer especialmente a Riikka, Ithasia, Denise y Ira por todo.